El clima laboral hace referencia al medio en que se desarrolla el trabajo y tiene que ver tanto con el espacio físico, como con las relaciones que se establecen en el trabajo y con los demás miembros de la organización. 

Habitualmete se cree que lo único que motiva a un trabajador es el salario, pero en realidad existen una serie de factores asociados que pueden incidir en la mejora de la productividad y en lograr que se obtenga satisfacción personal con la labor que se realiza.

Los seres humanos al ser seres sociales necesitamos de las gratificaciones y recompensas que reportan el trabajar con los demás y ser de alguna manera puntos de referencia para nuestros pares, máxime teniendo en cuenta que los docentes somos profesionales del saber y producimos conocimiento y formamos a otros seres humanos. 

A propoósito de esto queremos compartirles un documento muy interesante referido al clima laboral en los centros educativos

"“El clima laboral (o clima organizacional) es uno de los factores que más aporta al logro de mejores resultados, en una escuela en la cual ya opera una adecuada disciplina laboral.

¿Qué se entiende por clima organizacional?  es el conjunto de variables que incide en la forma como percibimos y nos sentimos en relación a nuestro trabajo y a las circunstancias en las cuales lo llevamos a cabo.  Estas variables incluyen, por ejemplo, el estilo de supervisión que ejerce el director, la relación que establece con su personal y las  reglas del juego que fija para el trabajo colectivo, por lo que estos temas están inevitablemente ligados. también incluyen una dimensión personal: somos nosotros, con nuestra historia y nuestras particulares características, quienes reaccionamos con agrado, rebeldía, frustración, indiferencia o angustia ante un estilo de supervisión más autoritario o más permisivo; quienes nos sentimos más cómodos en un trabajo desafiante o en uno predecible y rutinario.

Se podrá argumentar que estas percepciones y sentimientos son subjetivos, y que para cumplir responsablemente con nuestras obligaciones laborales, sólo se requiere voluntad y autodisciplina, pero...  ¡qué duda cabe que nuestra productividad y nuestra creatividad se ven influidas por nuestro estado de ánimo!  Éste, a su vez, depende del ambiente humano en el que nos desenvolvemos: cuando entre colegas prima la envidia y el chaqueteo, cuando no tenemos claridad respecto a lo que el jefe espera de nosotros y nuestras sugerencias no reciben respuesta, incluso levantarnos en las mañanas para ir al trabajo, se nos hace difícil; funcionamos a un nivel de cumplimiento mínimo y tomamos al vuelo cualquier oportunidad para buscar nuevos horizontes laborales. Es por eso que algunos de los indicadores del mal clima en las escuelas, son el ausentismo y la alta rotación del personal.

En cambio, cuando creemos en nuestro proyecto de escuela, cuando nos sentimos reconocidos, apoyados y a la vez desafiados por nuestros directivos, cuando formamos parte de un equipo que persigue un sueño común, damos mucho más de nosotros de lo que habíamos imaginado. Nuestros escasos recursos se multiplican gracias a nuestro ingenio colectivo, nuestra buena voluntad permite sortear obstáculos con una sonrisa, y nuestro entusiasmo mueve montañas. para los que trabajan en un entorno vulnerable y están sometidos a muchas demandas y presiones, el buen clima laboral ayuda a mantener la salud mental y a resistir el desgaste emocional que, de otra manera, podría conducirlos a la depresión y a enfermedades sicosomáticas relacionadas con el stress.

Pero eso no es todo, la efectividad organizacional también depende en alguna medida  del clima laboral.  Cuando en una escuela prima un ambiente de desconfianza y hay malas relaciones interpersonales, el trabajo en equipo se dificulta; los profesores tienden a trabajar aislados o integrar algún subgrupo; cuesta pedir ayuda para no quedar mal ante los demás y también cuesta corregir los errores, ya que los que obtienen resultados exitosos se guardan la receta para sí, y los otros se encierran en una actitud defensiva y refractaria a todo tipo de críticas. la escuela, como organización, no aprende de sus logros y fracasos.

Si el clima laboral es muy deficiente, también puede suceder que los profesores se desautoricen unos a otros, delante de los alumnos. esto empeora los problemas disciplinarios, ya que los alumnos perciben estos desacuerdos y tienden a favorecer al profesor más permisivo, lo que dificulta aún más la labor de quienes eligen el camino difícil de la exigencia y el rigor. la internalización de normas y hábitos en los niños, requiere del acuerdo y apoyo mutuo de los adultos, y si el mal clima laboral dificulta que se produzcan estos acuerdos, es la disciplina de los alumnos la que se resiente.

Dimensiones del clima laboral

1.      Estructura: esta dimensión se refiere a la percepción que las personas tienen sobre la cantidad de reglas, procedimientos, trámites y otras limitaciones que enfrentan en la escuela. extremos: un exceso de normas y pautas genera un clima burocrático donde hay conductos regulares y procedimientos complicados para todo, que no se pueden pasar a llevar bajo ninguna circunstancia. o bien, puede que exista poca estructura en el establecimiento; que no estén claras, por ejemplo, las relaciones de dependencia entre cargos y los ámbitos de competencia de cada uno; que no existan criterios comunes respecto a las medidas a tomar ante una falta disciplinaria, etc.

2.      Responsabilidad: se refiere a la autonomía que las personas tienen para tomar decisiones relacionadas con su trabajo. Extremos: un trabajo con mayor responsabilidad sería aquel en el cual el jefe supervisa que se cumplan los objetivos propuestos, pero deja libertad a sus subordinados para escoger los medios para llegar a la meta y para organizar su propio trabajo; el trabajador siente que es su propio jefe. un trabajo con baja responsabilidad, implicaría tener un jefe que, por decirlo así, constantemente mira por encima del hombro para ver qué está haciendo cada miembro de su personal, y que exige que se le consulte previamente cada paso. 

3.      Recompensa: es la medida en que el personal percibe que un trabajo bien hecho es adecuadamente recompensado. Esto incluye tanto las recompensas materiales (sueldo justo, bonos) como las simbólicas (felicitaciones públicas, anotación positiva en hoja de vida, etc.).  Extremos: un estilo de gestión reforzante, en el que existen mecanismos que permiten identificar el desempeño destacado; el equipo directivo está atento a la labor de cada uno y brinda reconocimiento oportuno y proporcional a quien se esfuerza y obtiene logros.  Lo contrario sería una gestión donde sólo se castiga el mal desempeño, o donde tanto el buen como el mal desempeño se dejen pasar, sin consecuencias de ningún tipo.

4.      Desafío: es la medida en que los docentes perciben que la escuela los convoca a ser cada vez mejores. extremos: una escuela en constante evolución, donde el director propone objetivos ambiciosos, invita a los docentes a buscar material innovador, reflexionar sobre su práctica y mantenerse actualizados, y donde éstos tienen permiso para ensayar nuevos métodos, sabiendo que quizás no todos resulten igualmente productivos (o sea, donde se pueden correr riesgos calculados). En el extremo opuesto, una escuela en la que el trabajo es rutinario, donde sólo se implementan soluciones probadas para los problemas, y lo nuevo o diferente es visto con cierta sospecha.

5.      Relaciones: se refiere a la percepción que el personal tiene, respecto a las relaciones interpersonales y al ambiente emocional que prima al interior de la escuela; tanto entre pares, como entre diferentes estamentos; a nivel de grupos formales como de grupos informales. Extremos: buenas relaciones interpersonales, lazos de afecto y lealtad v/s ambiente de desconfianza y antagonismo; presencia de subgrupos excluyentes, intrigas, descalificaciones recíprocas, etc.

6.      Cooperación: es la percepción que tiene el personal, del grado de apoyo e información que recibe de parte de sus compañeros y jefes. Extremos: alta disposición a trabajar en equipo, compartir información y prestarse apoyo mutuo de los integrantes de la comunidad escolar, v/s una actitud individualista, competitiva o indiferente a las necesidades de los demás, en la mayoría del personal.

7.      Estándares: es la percepción del personal, respecto al nivel de desempeño que la escuela espera que ellos alcancen. Extremos: se espera que todos los profesores  desarrollen su trabajo con un alto nivel de profesionalismo y lo lleven a cabo en forma impecable, obteniendo resultados elevados v/s un nivel de logros esperado bajo y tolerancia con el desempeño descuidado (haga lo que pueda, como pueda, nomás).

8.      Conflicto: esta dimensión no se refiere a la existencia de conflictos sino a la forma cómo éstos se manejan: si hay o no libertad, en la escuela, para plantear los problemas abiertamente y expresar opiniones discrepantes, ya que ello permite sacar los conflictos a la luz y resolverlos. extremos: directivos y docentes valoran la franqueza y estimulan el pensamiento divergente e incluso crítico; abordan los problemas apenas se presentan  v/s se prefiere mantener una apariencia de consenso y los problemas se barren debajo de la alfombra; la gente se informa a través de rumores y se cuida de no manifestar opiniones potencialmente impopulares.

9.      Identidad: es el sentimiento de formar parte de la escuela, de ser un miembro valioso del equipo; de que los objetivos personales y los de la escuela están alineados.  extremos: personal con ?la camiseta puesta?, que se enorgullece de los logros de la escuela y se toma los problemas existentes como un desafío personal, v/s personal descomprometido e indiferente con respecto a la suerte de la escuela y sus integrantes, que se iría apenas tuviera una mejor oferta."

http://psicoeducacion.bligoo.com - Eduardo Fuentes Aravena

 

 Responda las siguientes preguntas, teniendo en cuenta el clima laboral del colegio

  1. Sé lo que se espera de mí en el trabajo.
  2. Tengo el equipo y los materiales que necesito para hacer bien mi trabajo.
  3. En mi trabajo, tengo cada día la oportunidad de hacer lo que mejor sé hacer.
  4. En los últimos siete días, he recibido reconocimiento o elogios por un trabajo bien hecho.
  5. Mi jefe/supervisor o alguien más en el trabajo, muestra tener interés en mí como persona.
  6. Hay alguien en mi trabajo que estimula mi desarrollo personal y profesional.
  7. En el trabajo, mis opiniones cuentan.
  8. La misión o propósito de la empresa, me hace sentir que mi trabajo es importante.
  9. Mis compañeros de trabajo están dedicados y comprometidos a hacer un trabajo de calidad.
  10. Tengo un(a) mejor amigo(a) en el trabajo.
  11. Durante los últimos seis meses, alguien en el trabajo me ha hablado sobre mi progreso.
  12. Este último año, he tenido oportunidades de aprender y crecer personal y profesionalmente en el trabajo.

(tomado de Jorge Ignacio Mata Arribas – Gerente de JMA Asesores)

 Con base en su propia experiencia y las dimensiones del clima laboral, realice una propuesta para la mejora del clima laboral en el Rodrigo de Triana.

el clima laboral (o clima organizacional) es  de los factores que más aporta al logro de mejores resultados, en una escuela en la cual ya  una adecuada disciplina laboral[1].

¿qué se entiende por ?clima organizacional??  es el conjunto de variables que incide en la forma como percibimos y nos sentimos en relación a nuestro  y a las circunstancias en las cuales lo llevamos a cabo.  estas variables incluyen, por ejemplo, el  de supervisión que ejerce el director, la relación que establece con su  y las ?reglas del juego? que fija para el trabajo , por lo que estos temas están inevitablemente ligados. también incluyen una dimensión personal: somos nosotros, con nuestra historia y nuestras particulares características, quienes reaccionamos con agrado, rebeldía, frustración, indiferencia o angustia ante un estilo de supervisión más autoritario o más permisivo; quienes nos sentimos más cómodos en un trabajo desafiante o en uno predecible y rutinario.

se podrá argumentar que estas percepciones y sentimientos son subjetivos, y que para cumplir responsablemente con nuestras obligaciones laborales, sólo se requiere voluntad y autodisciplina, pero...  ¡qué duda cabe que nuestra productividad y nuestra creatividad se ven influidas por nuestro estado de ánimo!  éste, a su vez, depende del ambiente humano en el que nos desenvolvemos: cuando entre colegas prima la envidia y el ?chaqueteo?, cuando no tenemos claridad respecto a lo que el jefe espera de nosotros y nuestras sugerencias no reciben respuesta, incluso levantarnos en las mañanas para ir al trabajo, se nos hace difícil; funcionamos a un nivel de cumplimiento mínimo y tomamos al vuelo cualquier oportunidad para buscar nuevos horizontes laborales. es por eso que algunos de los indicadores del mal clima en las escuelas, son el ausentismo y la alta rotación del personal.

en cambio, cuando creemos en nuestro proyecto de escuela, cuando nos sentimos reconocidos, apoyados y a la vez desafiados por nuestros directivos, cuando formamos parte de un  que persigue un sueño común, damos mucho más de nosotros de lo que habíamos imaginado. nuestros escasos recursos se multiplican gracias a nuestro ingenio colectivo, nuestra buena voluntad permite sortear obstáculos con una , y nuestro entusiasmo mueve montañas. para los que trabajan en un entorno vulnerable y están sometidos a muchas demandas y presiones, el buen clima laboral ayuda a mantener la  mental y a resistir el desgaste emocional que, de otra manera, podría conducirlos a la depresión y a enfermedades sicosomáticas relacionadas con el stress.